Tenemos que admitir que somos demasiado dados a las costumbres, planes y horarios, que nos gustan las cosas bien planificadas y si pueden ser estructuradas y con sus horarios más que mejor, que luego no tenemos tiempo de ir al gimnasio, tomarnos un café, ver nuestra serie favorita y todo se vuelve un caos.

Hay que admitirlo nos enfadamos más de la cuenta cuando algo no nos sale bien y cuando queremos darnos cuenta nuestra vida gira en torno a un reloj, un móvil, una bandeja de entrada repleta de e-mails, un perfil de Facebook, una cuenta de Instagram y chorradas por el estilo, que sin darnos cuenta han hecho que cambiemos los “me apunto” “cuenta conmigo” “yo voy” y “no hay huevos” por “no se” “no tengo tiempo” “esta semana no puedo”, “ya veremos” y otras expresiones que prefiero no mencionar.

Prefiero no mencionarlas porque ya se mencionan demasiado, porque nos perdemos más cosas de las que deberíamos disfrutar y porque probablemente hayamos pasado más tiempo sentados pensando y planificando que actuando. Creo que deberíamos dejar de ser barcas a la deriva, prometernos más a nosotros mismos y menos a los demás, mirar a la costumbre y a la rutina a la cara y abandonarlas de vez en cuando, corrijo, MUY DE VEZ EN CUANDO, que aún tenemos mucho por hacer.
libroHabría que recuperar muchos planes, como las cenas improvisadas sin que nos marque la hora un reloj, aperitivos en un sitio, primeros en otro, segundos a elegir y el postre a piedra, papel o tijera, por darle un poco más de emoción.

¿Qué me dices de los viajes improvisados de un día para otro? Los mejores recuerdos vienen de las peores ideas ¿Recuerdas? ,ya sea por tierra, mar o aire la cuestión es volver a sentir y recuperar esa sensación de no saber que estamos haciendo,  entre risas, sueños, utopías y posibilidades, pero sentir que hay algo que nos dice que estamos haciendo bien.

Partir sin un plan establecido, buscar sitios que no tenias pensando encontrar por el camino, improvisar un plan, dormir en moteles de carretera, hablar con desconocidos, cruzar historias, aprender de ellos, que ellos puedan aprender de nosotros, perdernos, encontrarnos, elegir caminos de vuelta distintos a los de ida, reírnos de cada problema y que con cada risa surja una solución, la loca, la imposible, la genial, la estupenda y más tarde la que podíamos haber elegido, pero eso sí, todas buenas.

Tenemos que dejar de hacer balances y valorar los detalles que nunca habrá dos iguales, aceptar las cosas que son verdad aunque no se esté de acuerdo con el concepto, sonreír siempre y no solo cuando nos hacemos fotos, ir a la playa cada vez que lo necesitemos y decir cuando tenemos delante a esa persona especial “me gustas”, independientemente de que tengamos vergüenza o no, las dudas pueden durar años y las vergüenzas una hora como mucho y si no pregúntale directamente que si le apetece bailar.

Quitarnos el reloj de la muñeca con más frecuencia, que no se nos quede la marca del sol. El brazo moreno por completo o nada, que además con el móvil ya tenemos bastante y si me apuras déjalo en casa, sal alguna vez sin él, ánimo, tú puedes.
Llama desde el fijo, pregunta si está, quedad en un sitio y a una hora, dad un paseo ,tomad un helado, cenad por ahí y si aun no has perdido la vergüenza recuerda que siempre puedes preguntarle si le apetece bailar, la música siempre ayuda y créeme será un sí

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Tendríamos que dar más los buenos días, sonreír a las personas que nos sonríen y a los que no también, por cierto, nunca te lo he dicho pero especialmente tú deberías sonreír más, te sienta jodidamente bien.

Sacar la lengua a los niños chicos y ayudar a las personas mayores, que son cosas que nunca deberían pasar de moda, pensar menos y actuar más, leer con más frecuencia e imaginar sin descansar, creer en las personas y ayudarles a explotar todo su potencial, mirar más a menudo las estrellas, abrazar a las personas que nos importan, hacer una llamada de 1 minuto para hacer feliz a alguien, porque todos tenemos 1 minuto al día y si no míratelo, saborear más los momentos, cerrar más a menudo los ojos y sentir. Sentir, siempre ha sido lo más importante importante, como por ejemplo cuando descubres algo nuevo, si cierras los ojos sabrás a quien te gustaría tener al lado en ese momento para enseñárselo, así podemos saber  quien es importante de verdad.

Lo que tengo claro es que nos estamos dejando y que el mundo necesita más gente con altas dosis de locura y conciencia tranquila, que esta vida son momentos y muchos de ellos van a pasar sin que los escribas tú.
Por eso como diría mi padre, “vive y vive bien, que para llegar tarde siempre hay tiempo”.

Luc.
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