De mí para tú, que me pediste esto por email.

Hubo un tiempo en el que tuvisteis una canción, un lugar, un momento, una palabra clave, una primera vez, incluso la certeza de que conquistaríais los 365 días de cada año y los 12 finales de mes con esas 48 películas de las cuales 38 tu te quedabas dormido y por no hablar las 44 sonrisas diarias de aquel invencible verano y sus 13 abrazos semanales… ¡Qué tiempos aquellos!

No te olvides que uno de los dos tenía el don de las bromas, las 28 sin sentido tuyas jamás pudieron enfrentarse a las 52 con carcajadas que evidentemente eran de esa otra persona. Y que a los días le faltaban horas, que te inventabas por las buenas y ya está. Acuérdate que tu corazón era capaz de latir a 130 pulsaciones por minuto y que hasta podías escucharlo si te detenías a escuchar el silencio, eso que eras incapaz de guardar cuando estabas delante de esa persona, porque estos 365 detalles te sabían a poco, suma y verás.

Por lo demás, poco más puedo decirte o a lo mejor si, que no hay nada más… Que ella se cansó de tus mentiras, a las que tú llamaste verdades a medias y que un día dijo “hasta aquí”. Y que tú, no lo supiste interpretar o definir…

Hasta aquí, quería decir ven, quería decir búscame, quería decir recupérame y quería decir lucha por mí. Y no quería decir “me da igual todo, ya se le pasará.” Que ya te lo decía… “no necesito a alguien que me pierda para darse cuenta de que me quiere”. Y tú lo has hecho. Y ahora, ya no hay marcha atrás, se acabó su para siempre y tú te has quedado un “para cuando”. Puedes encontrar a quien quieras, cuando quieras, donde quieras, como quieras y puede ser lo que tú quieras, pero te aseguro, que siempre pensarás en esa otra persona y qué hubiera pasado si…

Pero cómo te he dicho, ya no hay ese “y si”, ni ese “tal vez”, ni siquiera eso de que el tiempo todo lo cura o pone a cada uno en su lugar. Lo que hay es un recuerdo, que pienses en esa otra persona, qué hubiera pasado si… y un ADIÓS

Luc

adios