Estamos muy enfadados y decepcionados, nos sentimos traicionados, desilusionados y muy engañados. Y esta mezcla nos hace dejar de creer.

Porque ver no es creer pero creer es ver, y ahora mismo no vemos absolutamente nada por mucho que lo intentemos y queramos.

Hemos crecido frente a una caja , que ha evolucionado de tonta, a tonta y plana; en la que dos rombos marcaban si podíamos ver o no una serie, película o programa; Madres del mundo, lo confesamos, nunca hemos visto porno. Los rombos tenían un efecto increíble y siempre les hacíamos caso ¿Os imagináis?

Madres, si alguna leéis esto no os enfadéis, pero creo que Papá también lo ve aún.

La televisión nos ha traicionado a todos. A nosotros nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, tendríamos deportivos de lujo, relojes de marca y un par de buenas casas, una para vivir y otra para veranear. Y a vosotras os hizo creer en príncipes azules, con grandes dotes de poder cuyos mayores afrodisíacos son los que antes he mencionado.

La culpa no es solo de Disney chicas, las series también os hacen daño.

Y al final, mentira todo o todo mentira. LO MISMO ES.

La publicidad nos hace desear mierdas constantemente que en muchas ocasiones no necesitamos, y cómo queremos gastar, asociamos la palabra libertad con consumo, definiendo clases y suponiendo que cuánto más puede gastar alguien más libre es ¿El dinero os hará libres? Yo creía que era la verdad.

Para ello trabajamos en gasolineras, sirviendo mesas, poniendo copas, repartiendo pizzas o siendo esclavos oficinistas, para poder comprar todas esas mierdas y sentirnos libres. Y por esto que llamamos libertad, o mejor dicho que nos han inculcado cómo libertad, maldecimos y odiamos cada uno de los 52 lunes que tiene el año, 40 mejor, si queréis y os dejo 12 de vacaciones y festivos.

Veo mucho potencial amigos, MUCHISIMO POTENCIAL.
La verdadera libertad, está en la posibilidad de elegir estimularte librándote de las ataduras y las obligaciones, tomando un nuevo camino, que aún no conoces o tal vez si. Pero ese nuevo camino, se llama libertad y lleva a lo externo.

Que está claro que nos han jodido y que nos van a joder, que nos van a dar ostias una y otra vez, pero sois mi generación. Y no pongo fecha, porque a lo mejor nacimos otro año pero, quiero que tu también lo seas y empieces a creer en improbables y no imposibles.

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¿Recordáis? Los hombres de Paco.

Pero en vez de amores, vamos hablar de acciones, de momentos y de resultados. Porque somos la generación que estaba y sigue estando llamada a cambiar el mundo, la generación de Facebook, la generación de Twitter, la generación de Instagram y de las fotos selfies; somos la generación que dejara atrás la teoría de los 6 grados para dar paso a la de los 4 grados, la generación que terminara de cambiar los muros de las fronteras por banderas, la generación que cada día esta mas cerca de encontrar la cura del puto cáncer, la generación que ha recuperado el estilo vintage demostrando que lo bueno siempre tiene un hueco en la sociedad y sobre todo somos la generación que puede arreglarlo TODO, TODO, Y TODO, cómo decíamos en el colegio de nuestros padres.

Que ya lo decía Endesa, somos una generación que quiere tener hijos como vosotros, Papá y Mamá y que estos hijos a la vez querrán tener otros y que queremos decirles que podrán enviarnos postales desde Saturno, y darse besos bajo farolas y lloviendo, porque un beso bajo una farola nunca pasará de moda.

Por eso yo os animo a no desfallecer, a creer, a ver, a no rendiros, a luchar, a ganar, a perder, a aprender, a conocer, a intentar, a apoyar, a fracasar, a repetir, a innovar, a animar y a todo lo que se os pueda ocurrir. Pero sobre todo, a no creer en imposibles sino en improbables, porque mientras haya una posibilidad, o media posibilidad entre miles de millones vale la pena que sigamos intentándolo todo, por nuestros abuelos, por nuestros padres, por nuestros hijos, por los hijos de nuestros hijos y porque no, POR NOSOTROS.

Porque estamos vivos, muy vivos  y mientras estemos vivos yo personalmente creeré que podré decirle a mi hijo SÍ A MONTAR EN ELEFANTE

Luc.

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