‘Aloha’ significa Hola pero también significa Adiós; y a decir verdad, no encuentro una manera de empezar mejor este primer post de Aviones y Gaviotas. Como interpretaréis, por física lógica, matemática cuántica y ecuaciones bidireccionales de segundo grado, todo esto tiene un principio y si habéis pensado que esta frase termina con “…y un final” estáis jodidamente equivocados, porque no es así para nada. Para nada de nada, pero nada de la buena; de la de contrabando, de la que hay en la mente de un tío (según las tías). De la blanca. Y si os estáis preguntando ¿por qué narices es blanca la nada? la respuesta es muy fácil, porque quiero y punto, y coma o mejor dicho que me… En fin, ESO.

Perdón por esta ligera desviación, y de nada por el pareado que no lo había preparado.

Aún no os hablaré de finales. Hoy quiero hablaros del principio y del comienzo que no son lo mismo si miráis con atención así que hablaremos del “principio del comienzo”, hoy martes 25 de Febrero.

Siempre he escuchado que los mejores principios vienen de los peores finales, pero esta vez los planetas y las estrellas no estaban dispuestas para que otro de esos topicazos que invaden el mundo me hiciera mella y me tocara a mi.  Para dejar constancia escrita de la originalidad que tiene el asunto, todo surgió en una cena y no penséis que estaba ante una chica espectacular, aunque dado mi parecido, tanto físico como mental al Sr Christian Grey, podría haberlo estado fácil con un chasquido de dedos… Estaba con mi Padre.

Una vez en la mesa, cuando tu ya tienes una idea de lo que será la cena y mejor aún de que no vas a pagar un mísero euro, te dan la carta y ¿qué es lo primero que haces? Venga amigos, seamos sinceros. Lees la carta por los platos, porque cuando nos toca a nosotros poner el montante, siempre empezamos mirando los precios…

Bebida pedida, comanda tomada, cartas retiradas y, es en ese momento en el que cambia todo el devenir de la maldita cena. Justo antes de que llegue la bebida, la cual cuando la sirves,  agarras y giras esperando que tenga algún tipo de poder especial o de otro planeta que haga cambiar en rumbo de la cena, y es que en esos momentos hay dos opciones; o todo se perfila para ser una velada cojonuda o tu padre saca la típica conversación de la que ninguna de las personas de mi edad cuando ha terminado la carrera quiere ser partícipe. ¿Y esta vez cuál fue el caso? Acertasteis

En ese instante el Sr. Julio Iglesias pasa por tu cabeza en una de esas fotos que tan de moda están ahora y lees en mayúsculas y bien grande “Comer pollo a la plancha otra vez hubiera sido la mejor opción, y lo sabes” ¡Maldito Julio, qué grande eres!

Para que os hagáis una pequeña idea;  esta conversación no tiene nada de especial, ni siquiera una trascendencia social, ni en medios de comunicación. Es algo sencillo, coherente y directo como las cosas auténticas, como las cosas de antes. La combinación de 3 factores como son un REVÉS, el TIEMPO y un tercer factor que marca la vida de cualquier tío: su PRIMER COCHE. Puede que os parezca raro pero, creedme, no lo es.

En ese momento mi padre, de chaqueta y corbata, inmaculado y elegante, tras haberme dado la chapa 2.0 de turno por llevar unas jodidas New Ballance, que por cierto me las había regalado el… Coge aire, apoya los codos en la mesa y dice :

“Bueno, no te quiero agobiar. Nunca te he pedido nada y lo sabes. Pero me gustaría saber por donde quieres tirar, ósea qué quieres hacer con tu vida”

Vale, eh… Hola, sí. Bueno, pues, eso, me refiero a que… Claro no sabes por donde salir, si hablas, tartamudeas y si estabas bebiendo agua, se te va por el camino de la Coca-Cola, te atragantas, toses y te pones blanco como la nada, pero lo primero que piensas es:

“Me ha costado decidirme entre el Solomillo argentino (que por cierto cuesta 35€) y el Entrecot de buey y me pregunta que qué quiero hacer con mi vida, estamos buenos.”

Todo esto ocurre en apenas dos segundos que, pensados ahora detenidamente, parecen una hora y 7 minutos de reloj Casio comprado en el chino de abajo de tu casa, para ser concretos. Y en ese momento me quedo mirándole fijamente, tomo aire y antes de quedarme en blanco, medio riéndome e intentando restar peso al asunto le digo:

Aviones y Gaviotas papá”

Su contestación fue clara, tajante y combinando los tres factores que os he comentado antes:

“Tu eres GILIPOLLAS. Escúchame, te voy a decir algo. Cuando eras pequeño el TIEMPO pasaba muy despacio. Ahora ya hace unos cuantos años desde tienes COCHE, y si echas la vista atrás estos años desde entonces, han corrido muy deprisa; dentro de poco te darás cuenta que todo lo que tendrás que hacer implicará tomar decisiones. Yo no te digo que no las tomes, ni que unas sean correctas o equivocadas, ni que te vaya a dejar solo. Sólo te digo que me cuentes qué quieres hacer y dónde quieres ir”

Ahora que miro el momento desde fuera, lo veo claro. Era el momento para que llegara el solomillo, coger los cubiertos, servirme una buena copa de vino y soltar la frase celebre de mi vida, que quedara enmarcada en los anales del tiempo y que me acercara a la posibilidad de que el día de mañana me hicieran una película o biografía en la que mi padre citara aquel momento como el recuerdo clave en mi carrera hacia el éxito, pero va ser que no. Esta vez fui mas práctico, apliqué eso de “si la vida te da limones, haz limonada”. Y como en ese momento lo que me dio fue un solomillo, decidí comermelo y pedir un buen Gin Tonic, que aquella vez no pagaba yo.

Y mas tarde, decidí escribir un jodido blog.

Aloha.